Monólogo de Ingrid en 700 euros

¿Quién invento la maldita conciencia? Todos hacemos lo que hacemos, pensándolo o sin pensar. Vamos y lo hacemos.

¿Y si todo acabara ahí? Pero no, ahí es donde entra la maldita conciencia, vigilante y sin dejas pasar ni una; recordándonos que todos llevamos un monstruo en nuestro interior. Y a los monstruos hay que matarlos.

Y esto tiene su lógica, porque al fin y al cabo todo tiene su fin ¿no?

Sería fácil hacer lo contrario ¿no? Pides perdón, te perdonan y aquí no ha pasado nada. Pero aquí si que ha pasado algo y alguien debe pagar, yo la primera.

Allá cada cual con su conciencia, pero no hay nada más horrible que quitarle la vida a alguien.

El que mata por el placer de matar es un monstruo; y si no lo detiene su conciencia, lo deberíamos detener los demás, porque a un monstruo debemos tratarlo como se merece.

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