Monólogo de Cesar del Capitulo 5

Monólogo del cominezo

¿Quienes somos? ¿A donde vamos? ¿De donde venimos? Si, ya se que son preguntas tópicas, pero ¿por qué siguen sin respuesta? ¿Quienes somos? Vale, cada uno es como es, pero ¿por qué todos, o casi todos, queremos ser de otra manera, queremos ser como en realidad no somos? Si esto justmente esto es lo que hace que tengamos sentimientos como la envidia o la avaricia.
Lo mejor es aceptar como se es, aunque esto te lleve a estar solo.

Si estás solo, eres dueño de ti mismo, sino solo eres dueño en parte, ¿no?

Monólogo del final

Lo mejor es estar solo, pero que díficl que resulta ¿verdad? Solo, mal acompañado, bien acompañado…en el fondo por más gente que tengamos a nuestro alrededeor todos estamos solos, aveces…hasta demasiado solos.

Monólogo de Manuel del capitulo 2

Monologo del principio

“No me miren asi, las cosas van como van, nos domina, o es que…¿a ustedes no les pasa? A mi me pasó, a las 12 en punto de la noche, ni un minuto antes ni uno después, tenia que ser en ese instante.”

Monólogo final

“¿Se lo dije o no? Un instante, un solo instante y todo cambia para siempre, los sueños, la vida, y solo quedas tu…o…una sombra de ti mismo…nada.”

Monólogo de Emilia en 700 euro

Monólogo del principio

Ser viejo es una tonteria. Los dias son largos y aburridos. Pero ser joven , en estos tiempos, aun es peor…¿o no?”

Monólogo del final

Toda una vida metida en una bolsa de basura, asi son las cosas. Creemos que vivimos y ya estamos muertos. Siempre agoviados con el día a día, las emociones, los problemas, y resulta que si vives con miedo, la vida no es vida, el miedo te mata y tu no te enteras. Tendrías que haber sido más valiente Emilia, más valiente.

De todas maneras, no se engañen, porque la decisión es nuestra, es nuestra vida y solo nosotros sabremos como queremos vivirla. Pero vivir atrapados intentando ser como no somos, no merece la pena, no, no la merece.
La vida sin amor no es nada, nada. Podemos cerrar los ojos e intentar engañarnos, pero con eso no hacemos más que morir un poco.

¿Para qué nacemos si no es para estar vivos? No nos podemos olvidar de vivir, no basta con respirar, hay que amar. Amar sin condiciones, no se pueden cerrar los ojos al amor. Vivir no es fácil, en cambio morir, ya lo ven, morir es muy sencillo.  De hecho cada vez que cerramos los ojos morimos un poco, tan solo hay que cerrar los ojos.

Monólogo de Cristina en 700 €

Entre mentir o decir la verdad, a menudo elegimos mentir. Es mucho más fácil. ¿O no? de hecho, es lo que hemos hecho siempre, ¿no?
MUERDE CON DESCARO LA MANZANA.

Nos han educado en la mentira, esa es la verdad. Desde que nacemos. Que si a los niños los traen las cigüeñas de París, que si los Reyes Magos y el ratoncito Pérez trabajan horas extras… Nos repiten que el sexo sin amor es pecado, que si de tanto masturbarte vas a quedarte ciega…
Mentiras y más mentiras. Lo sabéis tan bien como yo. Montones de mentiras para todas las edades y para todos los gustos.
APUNTA EL MANDO Y APRIETA UN BOTÓN.
Y es que ¿a quién le interesa la verdad? La verdad suele ser demasiado incómoda, difícil de asumir, trágica… ¡Dolorosa…!

Es posible que no mienta todo el mundo. Pero desde luego, nadie dice la verdad. ¿Quién quiere escucharla? ¿Quién la necesita?
Esté donde esté, la verdad siempre estará lejos de nosotros. En otro sitio… Desde luego, a nuestro lado, no. Además… ¿quién necesita tener la verdad cerca? ¿Para qué? En cambio la mentira… La mentira nos permite acercarnos, relacionarnos. Gracias a ella podemos decirnos que nos queremos, que nos necesitamos los unos a los otros, que le importamos a alguien…

¿Queréis oír la verdad? Pues yo os diré una. La única que hay. Porque sólo hay una verdad absoluta: y ésta es… que la verdad no existe. Que todo… todo… todo en esta vida… es mentira.
CON LÁGRIMAS EN LOS OJOS, SE METE UN TIRO DE COCA QUE YA TENÍA PREPARADO ENCIMA DE LA MESa

Monólogo de Ingrid en 700 euros

¿Quién invento la maldita conciencia? Todos hacemos lo que hacemos, pensándolo o sin pensar. Vamos y lo hacemos.

¿Y si todo acabara ahí? Pero no, ahí es donde entra la maldita conciencia, vigilante y sin dejas pasar ni una; recordándonos que todos llevamos un monstruo en nuestro interior. Y a los monstruos hay que matarlos.

Y esto tiene su lógica, porque al fin y al cabo todo tiene su fin ¿no?

Sería fácil hacer lo contrario ¿no? Pides perdón, te perdonan y aquí no ha pasado nada. Pero aquí si que ha pasado algo y alguien debe pagar, yo la primera.

Allá cada cual con su conciencia, pero no hay nada más horrible que quitarle la vida a alguien.

El que mata por el placer de matar es un monstruo; y si no lo detiene su conciencia, lo deberíamos detener los demás, porque a un monstruo debemos tratarlo como se merece.

Monólogo de Luna en el capitulo final

Siempre que pensaba en la muerte automáticamente mi alma se llenaba de aquellas cosas que me rodeaban: el cielo, la luz, el agua, las nubes, los campos; y muchas vidas, muchas: los amigos, los amores. Todos los deseos del mundo estaban en mí, yo era la vida.

Pero ya lo sabes tú. Cuando menos te lo esperas y de un simple plumazo podemos desaparecer, dejamos de existir. Y ya nunca volveremos a aquellos lugares que sin nosotros habrán perdido algo de encanto, de su magia; lugares que poco a poco se irán quedando solos, vacíos, sin alma.

Queramos o no, todo lo que nos rodea muere con nosotros, incluso nuestro recuerdo. Muchos se empeñarán en conservarlo, pero el tiempo lo acaba borrando todo. Y es una pena ¿no creen?

Con lo fácil que sería volver a abrir los ojos, con lo fácil que sería volver a soñar… eso sí que sería bonito, aunque nunca volviera a abrir los ojos… tan solo soñar.

No sé ustedes, pero yo me siento muy viva.

Dicen que la humanidad esta formada prioritariamente de muertos y de cosas muertas, que los vivos apenas representan nada al lado de la multitud de los que ya no están.

La memoria de la gente es breve, no pueden recordar a todos los muertos, no se pueden acordar de todo. Y eso que se han inventado mil artilugios para ayudarnos a recordar: ortografías, libros, museos.

Quizás por eso es recomendable no estar solos, la memoria de dos personas será menos breve que la de una sola. Además siempre le podemos contar a nuestros hijos quienes somos o de donde venimos, aunque a veces no tengamos muy claro a donde vamos.

Porque eso es todo lo que tenemos: nuestra vida, nuestra maravillosa e irremplazable vida; una vida que solo podemos vivir nosotros y que podemos vivirla como queramos.

Y que piensen lo que quieran los demás, que digan lo que quieran porque solo tenemos una vida y porque en cualquier momento, cuando menos te los esperas los sueños pueden convertirse de nuevo en pesadillas.

Monólogo de Mireia

El monólogo del principio

“La rábia nos hace cometer muchos errores. Devería intentar averiguar cual fue el origen del primer error, tal vez entonces descubriría que el primer error no fue mio, el primer error lo cometió otra persona, que me hizo sentir que yo misma era su propio error.”

Monólogo Final

“Si, ya se que asi no se resuelven las cosas, pero, bueno digamos que ha sido un error, un error más. Que tire la primera piedra quien no haiga cometido un error.

Somos errores y estamos condenados a cometerlos una y otra vez, por mucho que digan que hay quien aprenden de ellos. Otros, en canvio, perseveran, repitiendo sus errores una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…repitiendo los mismos errores sin cesar, sabiendo que hagas lo que hagas siempre te equivocarás, que hagas lo que hagas nunca podrás corregirlos, que hagas lo que hagas, hay errores que nunca se podran corregir”

Monólogo de Gonzalo en la serie 700 euros

Quieren que yo me quedara aquí y él se levantara, se diera media vuelta y se fuera. Lo hemos visto en infinidad de películas ¿no?, pero claro eso no ocurre en la realidad.

No sé, cada vez me encuentro mejor, la verdad, y sin embargo cada día estoy más cansado… de mí, de lo que me rodea, de lo que hago, de lo que digo.

A veces me gustaría estar dentro de ese espejo y no poder salir, me gustaría que mi imagen saliera a la calle y viviera por mí. Yo me quedaría aquí en casa descansando. Me gustaría que diera la cara por mí, que pensara por mi, que hablara por mi. Pero al final siempre soy yo el que tiene que dar la cara y él se queda ahí mirándome, juzgándome y recordándome que peor no lo puedo hacer.

Hay que tomar decisiones, tarde o temprano hay que hacerlo y debemos hacerlo nosotros mismos, los que estamos a este lado del espejo.

No podemos dejar toda la vida al azar, al destino. Se que es difícil, pero ¿quién lo hará por nosotros si no lo intentamos?

¿En que nos ayuda engañarnos a nosotros mismos? Podemos ponernos disfraces, disimular caminos, ilusiones, amores. Pero al final resulta que ante el espejo estamos solos.

¿Por qué es tan difícil tomar decisiones? De hecho con espejo o sin él a veces basta con abrir los ojos y ver lo que tienes delante

Lo que es realmente difícil es que esas decisiones sean… acertadas

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